LA UNIVERSIDAD DE LA
VIDA, ¡EL ESTUDIO!
benitoangel23@hotmail.com
angel benito valero
“El estudio es lo más
importante para una persona. La importancia de seguir una carrera es
indispensable para tener una vida futura confortable. El apoyo de la familia es
necesario para seguir a delante”.
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UNSA
AREQUIPA: el sueño de periodista comienza.
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Afortunadamente
el despertador no me falló aquel día, era vital despertarme muy temprano,
alistarme y tranquilizarme rumbo al examen, un desayuno no muy ligero ni muy
pesado, una vestimenta algo sencilla, dejar el teléfono móvil en casa era
primordial, unos lentes oscuros para el
calor que se presenta al medio día; preferí no despedirme de mi familia, no
espere una bendición de ellos, tampoco un consejo; tome el primer carro que me
llevara algo temprano pues muchas veces
me advirtieron sobre las colas que llegan a hacerse; era la primera vez que daría
el examen de admisión; desde niño tuve el sueño de convertirme en periodista,
no lucia nada nervioso, al contrario dentro mío había un espíritu desafiante.
Al bajar del carro, ese recuerdo, esa advertencia, ese pequeño error, me hizo
recordar lo olvidadizo que siempre suelo ser.
Al mirar a
varios jóvenes recordé que estos debían portar su documento de identidad, un
lápiz y borrador; si bien yo me encontraba ahí presente, olvide llevar conmigo
todo lo que necesitaría para rendir este examen. Era muy simple todo,
afortunadamente aun disponía de una hora de plazo, llamé a mi hermano indicándole que pase por mi
cuarto para que pueda traerme mi documento de identidad y él me dijo que no me
preocupe que no debía caer en pánico ni culparme por este descuido, no sé
porque lo dijo, pero bueno, luego solo
atiné a sentarme cerca a un puente, relajarme y apreciar el panorama, una gran
multitud de jóvenes llenos me metas, algunos con demasiada prisa, otros seguros
de lo que harán más tarde, era mi primera vez en esta experiencia, no debía
caer, esta sería mi primera y última oportunidad.
Media hora
después vi a lo lejos el auto de mi hermano acercarse, me entregó los papeles,
y el lápiz, aproveche en la calle para comprar unos caramelos, según dicen
algunas personas esto alivia tensiones y relaja la mente; al formar la cola me
indicaron que el ingreso seria por otra puerta; corriendo hacia este ingreso
todo aun lucia de maravilla, hubo una revisión previa de los amigos de la
puerta antes de ingresar, tuve que despojarme
de mis lentes oscuros. Dentro de la universidad cada joven busca su respectiva
aula donde rendirá el examen, me tocaba buscar la escuela de Educación, al
llegar ahí vi la relación de alumnos, por lo que me indicaron que sería en el
segundo piso donde yo debía estar, sin demoras
subí hasta tal aula, me ubique donde debía y ahora solo quedaba esperar
que el tiempo nos dé tiempo.
Recuerdo al
compañero de mi costado, este lucia muy preocupado, quiso platicar conmigo, le
respondí de manera muy cerrada, no tenía tiempo para distraerme, el coordinador
del examen ingresó al aula dio unas breves pautas, ayudó al llenado de la hoja y unas breves palabras
de incentivo. Un minuto más tarde el examen dio inicio, no había tiempo para
orar, ni pedirle al todopoderoso su
ayuda, eso lo hice la noche anterior; una pequeña sonrisa salió de la nada, un
estirón de brazos no tan alarmante, cogí el lápiz, hice un garabato en las
hojas; el momento había llegado, era turno de demostrar de que estaba hecho,
debía poner en marcha la dura preparación que recibí y de la cual me sentí muy
capacitado; pregunta a pregunta, algunas con algo de duda, pero siempre
marcando ya directamente a la hoja de respuestas, no me gusta perder el tiempo
luego traspase cada respuesta para no
quedarme atrás.
Era algo
sencillo, no había porque dejarse dominar por los nervios, el cien por ciento
de mi atención estaba ahora en ese folleto de preguntas, donde cada respuesta
marcada reflejaba el buen trabajo que había hecho, la dura preparación que
surgió de manera voluntaria al leer libros en mi casa desde hace mucho tiempo,
recordando la preparación que recibí al estar unos meses en una academia
preuniversitaria, lugar donde ordene mis ideas y objetivos. Eran casi seis
meses de estudio, esto no sería en vano, pues llevaba la mitad de esta prueba y
tenía en mente haber contestado la gran mayoría de preguntas de la manera
correcta, las preguntas de química y
toda matemática fueron un problema, entre tanto las de historia me
hicieron sentir más en confianza, por su parte en lenguaje era sencillo unos
minutos de demora, pero siempre teniendo esa seguridad plena; no me enfoque del
todo en constitución y filosofía, tenía
en mente que esto solo seria para aumentar pequeños puntos de diferencia,
en lectura todo lucio muy bien los
razonamientos y lógicas hicieron de esto la total convicción de estar
dentro de la universidad. A lo lejos escuche que solo faltaban diez minutos,
era algo extraño todo ello, en la academia resolvía los exámenes tan rápido que
incluso me sobraba el tiempo, este no era el caso, me faltaba cinco preguntas
finales para marcarlas era el momento de
responder esas preguntas que uno prefiere no marcar para luego darle una
dedicación especial.
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| FACULTAD DE EDUCACIÓN: primer reto en la vida, un examen de admisión |
Recuerdo que en
cuatro preguntas no tenía la más mínima idea acerca de que marcar intente
hacerlas a la suerte, como decían siempre en la academia: la C nunca falla. Eso
era todo, la prueba estaba resuelta y yo feliz por haber hecho algo que nunca
me imagine capaz de hacer, los coordinadores empezaron a recogerlas pruebas, yo me decía a cada rato. Felicidades acabas
de ingresar, felicidades lo has hecho bien.
Casi nunca he
sentido tal alegría, guarde el lápiz y el borrador tome mi folleto de preguntas
y salí del aula, mis manos empezaron a
aplaudir, no logre controlarlas; note después de un rato que mi rostro
tenía una sonrisa, eso era un examen, exclame. Vaya que es una experiencia muy
agradable. El camino aun no lo he olvidado, aun recuerdo esos pasos de firmeza,
no tenía en mente mi puntaje que obtendría, pero estaba seguro que lo que
acababa de realizar hace unos instantes fue algo maravilloso, a veces en la
vida los momentos de felicidad son muy cortos, estos deben disfrutarse al
máximo. Al salir de la universidad los tantos afiches se hacían presentes, no
quise recibir ninguno me preguntaban el porqué, yo solo atine a decir: “no
gracias, acabo de ingresar” muchos miraron mi expresión, decidí tomar un carro
a casa, era medio día y el hambre me mataba; recordaba siempre lo que mi papá
decía, sobre las personas y el estudio, que ambas caminan de la mano, si uno
quiere triunfar debe primero darle mucha, pero mucha prioridad al estudio.
¡Grande Pá!
No había porque
estar atento a los resultados, en un buen lugar o el ultimo de la lista no
importaba, lo ideal era haber obtenido
mi ingreso, mas tarde mis padres salieron de casa, yo hice lo mismo, luego lave
ropa, por la noche regrese a la academia,
unos minutos después la pase muy bien junto a mi enamorada, lograr una plaza a
la Unsa no era nada fácil.
Ahora tenía que
esperar 6 meses para comenzar clases en la universidad quise trabajar pero no
era el momento, nuevamente las dolencias que tengo desde muy pequeño volvían y
tenía que estar en terapia con los médicos lo cual era tedioso asistir con el
psiquiatra o el neurólogo pero era necesario. Pasaron 3 meses de terapia y
volvía a sentirme en buena condición, lo
malo era que no quería realizar ninguna actividad, sentía flojera no quería trabajar, tampoco estudiar
algún curso, cosa que hora lamento, Inglés, italiano o portugués eran los
ideales para poder estudiar, ahora lo lamento
no dispongo de tiempo alguno y es que como mi familia solía decir
aprovecha cada oportunidad y cada momento si no podrías lamentarlo, no se
equivocaron.
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ACADEMIA
JAMES JOULE: objetivo cumplido, merecida
celebración.
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Los seis meses
pasaron era primer día de clases nuevas
aventuras debía de pasar, nuevos amigos debía de conocer, además de las huelgas
que siempre hablan tenía que suceder y recordar aquel primer día de clases
donde todos estaban callados nadie se hablaba era todo silencioso como si un
funeral hubiese en medio. Me senté en la
penúltima fila donde casi todos los días me siento; hable con un amigo que hoy
es como un hermano y le dije “mira
típico primer día de clases nadie se habla, ya verás que pase una o dos semanas
aquí habrá un escándalo y mucha bulla”
Hoy curso el tercer año no sé ni cómo apruebo
las materias, quizá sea suerte, pero
siempre trato de estudiar aunque la salud y el trabajo no me lo permita, pero
cada día que pasa sigo pensando que tomé la decisión más acertada de mi vida,
porque hoy hago y trato hacer de esta mi vida un periodista deportivo, así
como mi gran ídolo y personaje a seguir, Juan Pablo Varsky.



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