sábado, 5 de julio de 2014

LA UNIVERSIDAD DE LA VIDA, ¡EL ESTUDIO!
benitoangel23@hotmail.com
angel benito valero

“El estudio es lo más importante para una persona. La importancia de seguir una carrera es indispensable para tener una vida futura confortable. El apoyo de la familia es necesario para seguir a delante”.
UNSA AREQUIPA: el sueño de periodista comienza.
Afortunadamente el despertador no me falló aquel día, era vital despertarme muy temprano, alistarme y tranquilizarme rumbo al examen, un desayuno no muy ligero ni muy pesado, una vestimenta algo sencilla, dejar el teléfono móvil en casa era primordial, unos lentes oscuros  para el calor que se presenta al medio día; preferí no despedirme de mi familia, no espere una bendición de ellos, tampoco un consejo; tome el primer carro que me llevara  algo temprano pues muchas veces me advirtieron sobre las colas que llegan a hacerse; era la primera vez que daría el examen de admisión; desde niño tuve el sueño de convertirme en periodista, no lucia nada nervioso, al contrario dentro mío había un espíritu desafiante. Al bajar del carro, ese recuerdo, esa advertencia, ese pequeño error, me hizo recordar lo olvidadizo que siempre suelo ser.
Al mirar a varios jóvenes recordé que estos debían portar su documento de identidad, un lápiz y borrador; si bien yo me encontraba ahí presente, olvide llevar conmigo todo lo que necesitaría para rendir este examen. Era muy simple todo, afortunadamente aun disponía de una hora de plazo, llamé  a mi hermano indicándole que pase por mi cuarto para que pueda traerme mi documento de identidad y él me dijo que no me preocupe que no debía caer en pánico ni culparme por este descuido, no sé porque lo dijo, pero bueno,  luego solo atiné a sentarme cerca a un puente, relajarme y apreciar el panorama, una gran multitud de jóvenes llenos me metas, algunos con demasiada prisa, otros seguros de lo que harán más tarde, era mi primera vez en esta experiencia, no debía caer, esta sería mi primera y última oportunidad.
Media hora después vi a lo lejos el auto de mi hermano acercarse, me entregó los papeles, y el lápiz, aproveche en la calle para comprar unos caramelos, según dicen algunas personas esto alivia tensiones y relaja la mente; al formar la cola me indicaron que el ingreso seria por otra puerta; corriendo hacia este ingreso todo aun lucia de maravilla, hubo una revisión previa de los amigos de la puerta  antes de ingresar, tuve que despojarme de mis lentes oscuros. Dentro de la universidad cada joven busca su respectiva aula donde rendirá el examen, me tocaba buscar la escuela de Educación, al llegar ahí vi la relación de alumnos, por lo que me indicaron que sería en el segundo piso donde yo debía estar, sin demoras  subí hasta tal aula, me ubique donde debía y ahora solo quedaba esperar que el tiempo  nos dé tiempo.

Recuerdo al compañero de mi costado, este lucia muy preocupado, quiso platicar conmigo, le respondí de manera muy cerrada, no tenía tiempo para distraerme, el coordinador del examen ingresó al aula dio unas breves pautas, ayudó  al llenado de la hoja y unas breves palabras de incentivo. Un minuto más tarde el examen dio inicio, no había tiempo para orar, ni pedirle al  todopoderoso su ayuda, eso lo hice la noche anterior; una pequeña sonrisa salió de la nada, un estirón de brazos no tan alarmante, cogí el lápiz, hice un garabato en las hojas; el momento había llegado, era turno de demostrar de que estaba hecho, debía poner en marcha la dura preparación que recibí y de la cual me sentí muy capacitado; pregunta a pregunta, algunas con algo de duda, pero siempre marcando ya directamente a la hoja de respuestas, no me gusta perder el tiempo luego traspase cada respuesta  para no quedarme atrás. 
Era algo sencillo, no había porque dejarse dominar por los nervios, el cien por ciento de mi atención estaba ahora en ese folleto de preguntas, donde cada respuesta marcada reflejaba el buen trabajo que había hecho, la dura preparación que surgió de manera voluntaria al leer libros en mi casa desde hace mucho tiempo, recordando la preparación que recibí al estar unos meses en una academia preuniversitaria, lugar donde ordene mis ideas y objetivos. Eran casi seis meses de estudio, esto no sería en vano, pues llevaba la mitad de esta prueba y tenía en mente haber contestado la gran mayoría de preguntas de la manera correcta, las preguntas de química  y toda matemática  fueron un  problema, entre tanto las de historia me hicieron sentir más en confianza, por su parte en lenguaje era sencillo unos minutos de demora, pero siempre teniendo esa seguridad plena; no me enfoque del todo en constitución y filosofía, tenía  en mente que esto solo seria para aumentar pequeños puntos de diferencia, en lectura todo lucio muy bien los  razonamientos y lógicas hicieron de esto la total convicción de estar dentro de la universidad. A lo lejos escuche que solo faltaban diez minutos, era algo extraño todo ello, en la academia resolvía los exámenes tan rápido que incluso me sobraba el tiempo, este no era el caso, me faltaba cinco preguntas finales para marcarlas era el  momento de responder esas preguntas que uno prefiere no marcar para luego darle una dedicación especial.
FACULTAD DE EDUCACIÓN: primer reto en la vida,
 un examen de admisión
Recuerdo que en cuatro preguntas no tenía la más mínima idea acerca de que marcar intente hacerlas a la suerte, como decían siempre en la academia: la C nunca falla. Eso era todo, la prueba estaba resuelta y yo feliz por haber hecho algo que nunca me imagine capaz de hacer, los coordinadores empezaron a  recogerlas pruebas,  yo me decía a cada rato. Felicidades acabas de ingresar, felicidades lo has hecho bien.

Casi nunca he sentido tal alegría, guarde el lápiz y el borrador tome mi folleto de preguntas y salí del aula, mis manos empezaron a  aplaudir, no logre controlarlas; note después de un rato que mi rostro tenía una sonrisa, eso era un examen, exclame. Vaya que es una experiencia muy agradable. El camino aun no lo he olvidado, aun recuerdo esos pasos de firmeza, no tenía en mente mi puntaje que obtendría, pero estaba seguro que lo que acababa de realizar hace unos instantes fue algo maravilloso, a veces en la vida los momentos de felicidad son muy cortos, estos deben disfrutarse al máximo. Al salir de la universidad los tantos afiches se hacían presentes, no quise recibir ninguno me preguntaban el porqué, yo solo atine a decir: “no gracias, acabo de ingresar” muchos miraron mi expresión, decidí tomar un carro a casa, era medio día y el hambre me mataba; recordaba siempre lo que mi papá decía, sobre las personas y el estudio, que ambas caminan de la mano, si uno quiere triunfar debe primero darle mucha, pero mucha prioridad al estudio. ¡Grande Pá!
No había porque estar atento a los resultados, en un buen lugar o el ultimo de la lista no importaba, lo ideal  era haber obtenido mi ingreso, mas tarde mis padres salieron de casa, yo hice lo mismo, luego lave ropa, por la noche  regrese a la academia, unos minutos después la pase muy bien junto a mi enamorada, lograr una plaza a la Unsa  no era nada fácil.


Ahora tenía que esperar 6 meses para comenzar clases en la universidad quise trabajar pero no era el momento, nuevamente las dolencias que tengo desde muy pequeño volvían y tenía que estar en terapia con los médicos lo cual era tedioso asistir con el psiquiatra o el neurólogo pero era necesario. Pasaron 3 meses de terapia y volvía  a sentirme en buena condición, lo malo era que no quería realizar ninguna actividad, sentía  flojera no quería trabajar, tampoco estudiar algún curso, cosa que hora lamento, Inglés, italiano o portugués eran los ideales para poder estudiar, ahora lo lamento  no dispongo de tiempo alguno y es que como mi familia solía decir aprovecha cada oportunidad y cada momento si no podrías lamentarlo, no se equivocaron.
ACADEMIA JAMES JOULE: objetivo cumplido, merecida celebración. 
 Los seis meses pasaron era primer día de clases  nuevas aventuras debía de pasar, nuevos amigos debía de conocer, además de las huelgas que siempre hablan tenía que suceder y recordar aquel primer día de clases donde todos estaban callados nadie se hablaba era todo silencioso como si un funeral hubiese en medio. Me  senté en la penúltima fila donde casi todos los días me siento; hable con un amigo que hoy es como un hermano y le dije  “mira típico primer día de clases nadie se habla, ya verás que pase una o dos semanas aquí habrá un escándalo y mucha bulla”
Hoy curso el tercer año no sé ni cómo apruebo las materias,  quizá sea suerte, pero siempre trato de estudiar aunque la salud y el trabajo no me lo permita, pero cada día que pasa sigo pensando que tomé la decisión más acertada de mi vida, porque hoy hago y trato  hacer  de esta mi vida un periodista deportivo, así como mi gran ídolo y personaje a seguir, Juan Pablo Varsky.

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